Automóviles y Arquitectura

Cadena de montaje de los vehiculos Ford
“El verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos”. Esta frase la firma Henry Ford,  icono del progreso americano entre los años 20 y 30.

El 1910 Henry Ford revolucionó para siempre el mundo del automóvil  produciéndolos por primera vez en una cadena de montaje. Esta gran innovación permitió acercar el automóvil al americano medio, reduciendo los costes de producción a niveles hasta entonces impensables. Sin embargo no fue Henry Ford el inventor del primer automóvil, si no Karl Benz, quien en 1886 presentó el primer   automóvil de la historia con motor de combustión interna.

Primer vehiculo Mercedes de combustion interna, 1886
Podríamos decir sin equivocarnos que sin la ingeniosidad de Henry Ford, el automóvil no hubiese llegado nunca a ser un elemento tan presente en nuestra vida cotidiana. Si nos paramos a pensar, los automóviles han estado entre nosotros apenas un siglo, pero el hombre lleva construyendo viviendas desde hace milenios. ¿Cómo se puede explicar entonces que los métodos de construcción no hayan evolucionado nada en todo este tiempo?

Deberíamos  encontrar el modo de llevar la esencia de las cadenas de montaje de Henry Ford al mundo de la arquitectura sin perder la calidad del producto final. No hablo de viviendas prefabricadas, ni de viviendas hechas a partir de contenedores. No puede ser que el término “low cost” venga ligada tanto a una bajada considerable del precio, como a una bajada considerable de la calidad y una ausencia total del diseño. Lo que pretendía Henry Ford con la introducción de la cadena de montajes era fabricar coches cada vez mejores, de una manera más rápida y más barata. Las viviendas prefabricadas han intentado asimilar el concepto de las cadenas de montaje de los automóviles aplicándolo de una manera literal, pero con un resultado desastroso, en cuanto a la integración con el entorno y a la estética. Es necesario dar un paso más, se hace imprescindible evolucionar el concepto.

Otro desarrollo extraordinario en los automóviles, en un periodo de tiempo muy corto,  ha sido el tecnológico. En algo más de cien años podemos encontrar vehículos de cualquier gama con navegadores por satélite, climatizadores, reproductores de DVD, y un largo sinfín de elementos tecnológicos. Lo más importante es que todos estos aparatos se han adaptado a los automóviles sin descuidar el diseño y la aerodinámica, y los clientes son los primeros interesados en que sus coches estén equipados con los elementos  más novedosos.

¿Cómo se puede explicar que la tecnología que se utiliza hoy en día en los edificios sea prácticamente nula o inexistente? La arquitectura se encuentra al menos un siglo por detrás del resto de avances tecnológicos. Barcos, trenes y aviones  tienen procesos de construcción mucho más especializados y avanzados que cualquier edificio. Hoy en día seguimos construyendo viviendas básicamente con “palos” y bloques de piedra, no distando mucho de la manera en que construíamos hace siglos. 

El futuro de las viviendas pasa por un empleo de las tecnologías más evidente. El desarrollo y el futuro de la arquitectura dependen claramente de ello para poder dar un salto cualitativo y  hacer que las viviendas sean cada vez más eficientes y con costes de producción más bajos. Y todo esto sin dejar de lado el diseño. Hay que buscar el cruce entre las artes y la tecnología. Ya lo decía Steve Jobs

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