Construcción y Arquitectura

Deep Blue contra Kasparov en 1997
En 1997 la inteligencia artificial de IBM bautizada como “Deep Blue”, ganó al campeón mundial de ajedrez Gary Kasparov en una serie de seis partidas. Kasparov había ganado en el año 1996 a una versión anterior de Deep Blue.
Esto fue un autentico logro en el campo de la ciencia, ya que hasta ese momento jamás se había logrado que una inteligencia artificial superara la lógica de un cerebro humano. Y no de cualquier cerebro humano, si no, nada más y nada menos que de Gary Kasparov, campeón mundial de ajedrez.
Mucho ha llovido desde aquel momento, y la informática ha avanzado a pasos agigantados. El Deep Blue era un enorme trasto, tan grande como un armario de dos puertas. Hoy en día un pequeño IPad tiene la misma potencia que el Deep Blue.
Deep Blue
Ya se ha superado con creces la potencia de un cerebro humano haciendo operaciones lógicas (jugar al ajedrez, operaciones matemáticas, etc…), y hoy en día se trabaja para que la inteligencia artificial sea tan capaz emocionalmente como un ser humano. Los científicos sostienen que esto ocurrirá de aquí a diez años.
Muchos de los problemas de la arquitectura surgen de la mano de obra. Ya he tratado en otros posts sobre las cadenas de montaje, y cómo nuestros sistemas constructivos no han evolucionado en los últimos milenios. Hoy en día cualquier oficina de arquitectura cuenta con sistemas de diseño muy avanzados tecnológicamente, que hace 20 años parecería imposible haberlos pensado (diseño paramétrico, realidad aumentada, etc…). Sin embargo  estos avances en la manera de diseñar no se corresponden después con la tecnología disponible en las obras para poder llevarlos a la realidad. Esta gran diferencia tecnológica entre el diseño y su puesta en obra, crea multitud de problemas a arquitectos y clientes, tanto a nivel de acabados, como a nivel presupuestario.  El problema en la actualidad es que aun cuando los arquitectos proponemos sistemas  de montaje en obra que sean más limpios y rápidos, debido al desconocimiento por parte de los constructores, estos métodos se descartan rápidamente volviendo a las soluciones tradicionales.
Como ejemplo pondré el proyecto en el que trabajo desde hacer un par de años para hacer una facultad de bellas. Nuestra idea era tener una obra limpia y rápida, el sueño de cualquier arquitecto, y para ello habíamos propuesto una estructura de hormigón prefabricado con una fachada compuesta de paneles de aluminio alveolares autos-portantes, sostenidos por una estructura de madera. Hasta aquí en teoría todo bien. El problema surge cuando al consultar a las empresas todos los presupuestos explotan nuestra previsión presupuestaria. ¿Cómo es esto posible sin en teoría la obra se hará mas rápido, harán falta menos efectivos y menos cantidad de material? Muy fácil,  esto ocurre por el desconocimiento en este tipo de puesta en obra y la ausencia de mano de obra cualificada. Así que al final nos hemos dado cuenta de que era más barato sustituir la madera por bloques tradicionales de hormigón, y que la estructura sea hecha “in situ”.

Imprenta de Gutenberg

Imaginen que en la actualidad, después de trabajar un archivo con Photoshop, con Indesign, o después de crear un álbum de fotos, tuviéramos que pasarlo a la realidad con la imprenta de Gutenberg porque las impresoras no existiesen… ¿Ven a donde quiero llegar?
Hacen falta sistemas de puesta en obra más eficientes y evolucionados que permitan llevar a la realidad lo que se proyecta en los estudios en tres dimensiones. Esto exige un gran salto tecnológico en la construcción de edificios. ¿Tendremos que esperar hasta la aparición de una inteligencia artificial capacitada para llevar a cabo nuevas puestas en obra? Habría que investigar mucho más en este sentido. Hay investigadores que estàn trabajando en el area de la nanotecnologia que sostienen que el avance en este campo podria ayudar por ejemplo a reparar carreteras de una manera mucho màs eficiente. En un artículo publicado por Better Roads, Small Science Will Bring Big Changes To Roads (La ciencia "pequeña" causará grandes cambios en las carreteras), y citado por Nanodot, se explica cómo las actuales investigaciones en polímeros podría llevar a una situación en la que las barreras protectoras en las carreteras arreglen sus propios imperfectos causados por choques de vehículos.

Vaticino que la primera empresa en inventar un “Deep Blue” capaz de poner ladrillos más rápidamente que el más competente de los obreros se llevará el gato al agua y abrirá la veda de la explosión tecnológica en la construcción

2 comentarios :

  1. Querido autor, al igual que en una manada de cebras puede ir sólo tan rápido como la más lenta de las cebras que la componen, la construcción de un edificio es tan rápida y eficiente como el más lento e ineficiente de los actores que forman parte del proceso. A esta realidad nos enfrentamos en todas las industrias y más en España donde los cambios tecnológicos ocurren por reactividad y casi nunca por proactividad.
    El hecho es que o te adueñas de toda la cadena de valor o te resigas a ir a la velocidad que te impone el más lento. Como para casi todas las siuaciones tenemos los españoles una frase, aquí se usa el "con estos bueyes tenemos que arar"

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  2. Me parece muy ilustrativa su comparacion con la manada de cebras. Demasiadas cosas hacemos ya los arquitectos como para poder adueñarnos de toda la "cadena de valor"... Asi que habra que seguir esperando al primer "Deep Blue" albañil...

    Un muy cordial saludo, y espero seguir leyendo comentarios suyos en el futuro.

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