Experiencia y Arquitectura

Hace pocos días celebré mi 30 cumpleaños. Dicen que un arquitecto está realmente hecho a partir de los 50 años, así que en teoría a mí me quedan unos 20 años más de aprendizaje... ¿Pero de verdad esta creencia tiene sentido?

Mi padre, José Manuel Murielsostiene en su último libro, "El Gestor Eficaz",  que "un buen profesional a partir de los 10 años de experiencia en un mismo campo está ya plenamente capacitado para realizar cualquier trabajo en su área". Mi progenitor, alto ejecutivo con experiencia en algunas de las empresas más importantes de España y gestor de empresas en crisis, mantiene que con 35 años habría estado tan capacitado para desempeñar las mismas funciones que ejerce hoy en día a sus 60 años.



Sólamente alguien con una gran seguridad en su competencia profesional es capaz de declarar algo así. Cuántos profesionales jóvenes no se ha encontrado alguna vez con algún compañero o superior que utiliza el mayor número de años de experiencia como muestra irrevocable de su profesionalidad, o simplemente lo utilizan como excusa para tener siempre la razón frente a alguien más joven. Sí es cierto que la experiencia es un grado en cualquier profesión, y en arquitectura también. Pero no es menos cierto que todos nos equivocamos alguna vez, incluidos los profesionales con más experiencia. 

Personalmente opino que el mito de los 50 años y la arquitectura es simplemente eso, un mito. Creo que muchos arquitectos con 30 años pueden estar perfectamente capacitados para desempeñar su profesión sin problemas. Sí es cierto que nunca se deja de aprender, pero esto es aplicable a cualquier edad.

Bajo mi punto de vista la leyenda de los 50 en la arquitectura es muy peligrosa. No voy a citar nombres, pero a todos nos puede venir a la cabeza rápidamente diferentes casos de arquitectos ya consagrados, a los que la soberbia que les da su éxito y sus años de experiencia ha causado auténticos estragos multimillonarios en diferentes ciudades. Incluso se ha dado el caso de que una conocida ciudad española corriese el peligro de perder la calificación de "Patrimonio de la Humanidad" que otorga la UNESCO debido a la construcción de un sólo edificio en una de sus plazas más emblemáticas. ¿Se imaginan la irresponsabilidad? Y les garantizo que estos arquitectos sobrepasaron hace tiempo el medio siglo de edad.

¿Entonces de dónde viene esta teoría de los 50? Quizás porque hubo muchos grandes arquitectos que hasta esa edad no habían hecho nada relevante, como es el caso del estadounidense Louis Kahn o que empezaron a triunfar a esa edad tardía como el  alemán Mies Van de Rohe. El mundo de la arquitectura puede ser muy amargo, ya que nunca se sabe cuando va a surgir la oportunidad de hacer el proyecto soñado. A veces pueden pasar varias décadas, o a veces esta oportunidad simplemente nunca llega. Marcarse 20 años en el horizonte para triunfar supongo que crea menos ansiedad, pero eso no significa que no se pueda triunfar antes.

En la actualidad hay muchos ejemplos de arquitectos jóvenes que están dando mucho que hablar a nivel internacional como Fernando Romero, fundador de la oficina FREE con sede en México y New York, o el danés Bjarke Ingels y su agencia BIG con oficinas en Copenague, Beijin y New York. En el siguiente video pueden ver uno de los proyectos más emblemáticos de BIG, el pabellón danés de la EXPO de Shangai en 2010.



No hay que perder la perspectiva, por supuesto que los años de experiencia ayudan a solventar más fácilmente ciertos problemas, pero esto no significa que se puedan utilizar como estandarte para tener siempre la razón, o para desprestigiar a los arquitectos más jóvenes. De hecho la frescura y la motivación que dan la juventud aporta muchas cosas que con 50 o 60 años se pueden perder.

Muchos arquitectos "maduros"  ponen su edad como argumento irrebatible para que sus ideas se sobrepongan por encima de las del cliente. "No, mire usted, es que yo llevo no sé cuantos años de experiencia, y esto hay que hacerlo de esta o de aquella manera". No digo que esto no sea cierto muchas veces, pero también es verdad que los años de experiencia son muchas veces un recurso muy fácil para hacer "callar" al cliente y salirse con la suya. Cada vez que se escuchase una respuesta así habría que desconfiar, ya que suele ser la señal evidente de no tener argumentos sólidos.

Desde la perspectiva de un cliente, el lado positivo de contratar a un arquitecto joven es que este no puede tener el recurso de defenderse aludiendo a sus años de experiencia. Por lo tanto esto obliga a hacer un ejercicio de modestia y honestidad, lo que el cliente suele agradecer dando más confianza.

He podido comprobar personalmente todo esto cuando trabajando en el estudio Atelier 9.81 en Lille, por circunstancias me designaron como jefe de proyecto para hacer una facultad de Bellas Artes en Francia. Este puesto suponía mantener  el contacto directo con el cliente, en este caso, el ayuntamiento de Cambrai. A mi absoluta falta de experiencia dirigiendo un proyecto así, se unió también el problema del idioma, ya que en aquella época aún no hablaba bien el francés.

Facultad de Bellas Artes en Cambrai, Francia.
Proyecto de Atelier 9.81.
La opción que tomé desde el primer momento con el cliente fue ser muy honesto, y decirle que aunque tenía poca experiencia iba a esforzarme al 200%, cosa que hice. El cliente lo agradeció, y a pesar de la fama de "ogro" que tenía, mi experiencia no pudo ser mejor.

Hay que apostar por la juventud. Creo que la crisis ha hecho que las "vacas sagradas" se vayan extinguiendo en favor de la honradez y las ganas de querer hacer las cosas bien. Esto es lo que tenemos que aprovechar los jóvenes profesionales para salir adelante. ¿Recuerdan el concepto de JASP (Joven Aunque Sobradamente Preparado) que popularizó un anuncio de una conocida marca de automóviles en los 90? Pues eso, si tiene un proyecto entre manos, no dude en contratar a un JASP, seguramente la experiencia le sea satisfactoria.



7 comentarios :

  1. Querido autor,

    Gran tema de discusión, aplicable, no sólo a la arquitectura, sino a cualquier otra actividad. Me ha venido a la cabeza inmediatamente la reciente elección del Papa y las avanzadas edades de acceso al papado de los que de cabeza recuerdo. Así visto, la experiencia parece ser algo importante en lo referido al liderazgo.

    También he recordado una frase de la película "El Padrino III" donde Al Pacino le dice a su ex-mujer que nota como con la edad se vuelve más sabio.

    Coincido contigo en que la curva de experiencia tiende a aplanarse transcurridos 10 años, pero ojo, tiende a aplanarse, no se aplana completamente, siempre quedan cosas por aprender; saber esto evita que la soberbia aflore y puede aportar la frescura de los 30 a la experiencia de los 50 (al revés es imposible)

    También estoy de acuerdo contigo en que se puede ser un gran arquitecto con 30 y un inepto con 50, eso lo que demuestra es que el talento es innato. Pero el talento hay que pulirlo con la experiencia y adornarlo con valores que eviten, entre otras cosas, que uno decida convertirse en un soberbio, porque creo que la soberbia es una elección personal, no la consecuencia de la acumulación de experiencia.

    En cualquier caso, otro gran post, y van ya muchos.

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    1. Hola Luis, se echan de menos más comentarios coño el tuyo en este post. Gracias por compartir tus ideas aquí. Lo que quería transmitir en este artículo es que la edad no es sinónimo de poder hacer las cosas bien o mal. Hay muchos más parámetros que definen al buen profesional aparte de los años que lleve trabajando. Los años de trabajo son relativos, se puede aprender mucho en muy poco tiempo; o aprender muy poco en un largo periodo. Siempre depende de las ganas que tenga uno por aprender y mejorar.

      En esta época de crisis creo que hay que apostar más por los jóvenes valores que vienen bien formados, con ganas e ilusión. Un saludo y gracias de nuevo por tu comentario.

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  3. Aunque es cierto que la experiencia es un grado, comparto tu idea de apoyar a la juventud y creer en la frescura de sus ideas :)

    Un abrazo!

    Eva
    MadameMademoiselle

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    1. Estimada Eva, gracias por pasarte y dejar un comentario.

      Para mí es fácil apoyar a la juventud porque soy uno de ellos... La pregunta es, los que ua dejaron de ser jóvenes nos apoyan? O nos ven como rivales de los que tienen que deshacerse?

      Un abrazo

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  4. Acabo de descubrir tu blog y este post me parece estupendo. Soy arquitecto de una edad aproximada a la de tu progenitor y me parece muy cierto que sigues aprendiendo siempre, siendo ahora la exigencia quizás aún mayor por la multitud de cambios que vienen y vendrán en el futuro, pero también es verdad que cuando llevas diez o quince años puedes llegar a tener una experiencia suficientemente amplia.
    Me interesa el comentario sobre los arquitectos del “star system”, que bajo mi punto de vista tanto daño están haciendo a la arquitectura, por su frivolización y banalización, aunque no tengo duda de que en su día fueron unos grandes arquitectos. Por ello me preocupa que nos fijemos demasiado en grupos como BIG, que están llegando a ser estrellas con un crecimiento rapidísimo, probablemente ya incontrolable por ellos mismos y que llegan a ser popes de opinión en todos los foros posibles; me gusta más la arquitectura de oficio. En este sentido creo que hay arquitectos muy jóvenes que están realizando proyectos magníficos con no demasiados años de experiencia, y que no deberían dejarse llevar por ese afán de estrellismo que creo hace mucho daño a nuestra profesión. Un saludo

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    1. Estimado Patxi, cada comentario que me dejan en mi blog es una gran alegría para mí, así que gracias de veras por animarte a escribir.

      Yo llamaría a oficinas como BIG o FREE los "baby archistar". Estos son tan malos o inclusos peores que los archistar senior.

      Vivimos en una sociedad de consumo y todo es susceptible de convertirse en un "commodity", como dicen los ingleses. La arquitectura también. Desde pequeños nos venden que hay que "triunfar". Tener el mejor coche, la mejor casa, ser el más seguido en Twitter, tener el blog más leido y ser el más publicado.

      Quizás los jóvenes, por aquello de la menor experiencia, somos los más susceptibles de creernos dioses cuando las cosas nos salen bien. El problema, como digo en mi post, es que los arquitectos tenemos una profesión mu pública. Nuestros endiosamientos afectan a la manera de vivir de muchas personas.

      Humildad es lo que todos necesitamos en este mundo. Yo trabajo todos los días en ello.

      Te mando un cordial saludo. Espero verte pronto por aquí.

      Carlos Muriel




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