Ecce Homo y Arquitectura






Agosto del 2012. Recuerdo perfectamente aquella mañana de verano en la que trabajaba en la oficina escuchando la radio. De repente, empezaron a hablar acerca de la curiosa restauración que una tal Cecilia había hecho de una obra en una iglesia de un pueblo zaragozano llamado Borja.

Inmediatamente busqué en Google y allí hallé el vídeo de la pobre señora, explicando que tenía el beneplácito del cura, que tan sólo quería quitarle el salitre a la pintura, que había utilizado óleos muy buenos y que ella era toda una profesional porque había vendido cuarenta cuadros en una exposición con cuatro salas. 











Para mí lo mejor del caso, sin duda fue la explicación que daba la nieta del autor original de la obra: "Hasta ahora sólo había trabajado en la túnica, el problema ha sido ahora, claro, cuando se ha querido meter con la cabeza". 


Sé que la pobre Cecilia lo pasó muy mal por aquello, pero he de reconocer que nunca me he reído tanto con nada en la televisión. Llámenme absurdo, pero la historia está al nivel del mejor sketch de los Monty Pytons. 


La noticia dió rápidamente la vuelta al mundo en prestigiosos medios internacionales como la BBC, Der Spieger, Le Monde o el programa de Conan O'Brien


Meses después de todo aquello, me llegó a través de Facebook la siguiente imagen en la que se observa por un lado el Ecce Homo y la Villa Besnus de Le Corbusier, originales, y por otro lado, el estado actual después de sus respectivas "rehabilitaciones".





En ese momento retuiteé la imagen junto con el siguiente comentario:  


"Todos hablamos del Ecce Homo, pero ¿no os parece más atroz lo que ha ocurrido con la Villa Besnus de Le Corbusier?


Minutos después, decenas de retuits y comentarios se sucedieron de gente entre indignada y divertida.

Es cierto que, a priori, parece mucho más grave el tejado a dos aguas y la extensión con los locales comerciales que le han colocado al proyecto de Le Corbusier, que la restauración de doña Cecilia. Sobre todo si tenemos en cuenta que ésta es la primera vivienda donde Corbu pudo probar las reflexiones que plasmó en "Vers une architecture" en 1923



Hace poco leí el maravilloso post de @arquitectamos "La cabañita y la higiene sexual" que habla sobre el archiconocido (por los arquitectos) "Petit cabanon" de Le Corbusier, cuestionándose esa veneración que siempre ha tenido el proyecto por parte del mundo académico. 


Efectivamente, como bien dice José Ramón Hernández, este proyecto a simple vista no es más que una humilde cabaña, con forma de caja y un retrete en medio de la sala, que tan sólo está separado del resto del espacio por una cortinita.





Seguramente esta cabaña no hubiese durado muchos años después de la muerte de su dueño si no llega a ser la casita de verano que Le Corbusier se construyó para pasar sus vacaciones en la Costa Azul. 


Estoy de acuerdo en que el valor arquitectónico es reducido. No es más que una chocita de madera con un inodoro en un sitio curioso. Sin embargo, el valor histórico está fuera de toda duda. 






Los conceptos de preservación histórica, rehabilitación y renovación siempre han sido muy discutidos y controvertidos. En España se creó una ley por la cual cuando se rehabilita un edificio protegido se debe usar un material que se parezca al original, pero que indique claramente a través de su color o textura qué parte del edificio es la original y qué parte la rehabilitada. 


Me imagino las razones por las que el dueño de la Villa Besnus decidió acometer la reforma: 


 - Harto de las goteras de la cubierta plana, finalmente decidió instalar una cubierta de teja. 


 - Harto de pasar frío en invierno, decidió instalar una caldera y cambiar las ventanas.


 - Harto de que el el humo de la chimenea se le metiera para dentro cada vez que la encendía, decidió instalar una salida más alta. 


 - Viendo que el jardín frontal no lo usaba nunca por lo transitada que se había convertido la calle y el humo de los coches, decidió vender parte de la parcela y costearse así las reformas. 


 Y ahora digo yo, ¿es que este hombre ha obrado mal? Pues yo les respondo: ¡Sí!  


De acuerdo que se necesitaban reformas, pero las reformas se pueden hacer de muchas maneras y no puede hacerlas cualquiera. Si compras una vivienda de Le Corbusier en un pueblecito francés, no puedes pretender que la reforma la lleve a cabo Pierre, el charcutero del pueblo que en su tiempo libre también es albañil.  


Todo el mundo se llevó las manos a la cabeza porque la pobre señora Cecilia estropeó una pintura de dudoso valor patrimonial (es una obra de 1930 copiada de una obra de un pintor italiano del siglo XIX), pero me pregunto yo de nuevo, ¿no es mucho más atroz lo de la Villa Besnus? 


No creo que la Villa Besnus o el Cabanon de Le Corbusier sean arte, pero sí creo que son historia que ayudan a comprender al genial arquitecto y a muchas de sus obras que sí son consideradas arte. 


Lo que a mí me interesa del Cabanon no es su planta, ni su alzado, si no el valor histórico. 

Dicen que la arquitectura es arte. Yo diría que la arquitectura es arte y en otros casos es historia. El valor histórico y el artístico no siempre vienen de la mano, pero aún por separado, son razones más que suficientes para que se proteja una obra.





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